Sistema operativo Android: historia, funcionamiento y claves

Última actualización: enero 19, 2026
  • Android es un sistema operativo móvil basado en Linux, abierto y adaptable a multitud de dispositivos y fabricantes.
  • Su arquitectura modular (kernel, HAL, bibliotecas, runtime y framework) permite gran potencia, pero también genera fragmentación.
  • La evolución de versiones, de Cupcake a Android 14, ha traído mejoras en diseño, rendimiento, privacidad y actualizaciones.
  • El ecosistema de apps, Google Play y la comunidad de desarrolladores sostienen el liderazgo de Android en cuota de mercado mundial.

Sistema operativo Android

Android se ha convertido en el corazón de la mayoría de móviles del planeta, pero detrás de ese icono verde tan familiar hay una historia curiosa, una arquitectura técnica compleja y un ecosistema enorme de dispositivos, servicios y versiones. Lejos de ser solo “el sistema del móvil”, el sistema operativo Android hoy está en tablets, relojes, coches, televisores y hasta dispositivos del Internet de las cosas.

En las próximas líneas vas a encontrar una explicación muy completa sobre qué es Android, cómo funciona por dentro, cómo ha evolucionado versión tras versión, qué ventajas e inconvenientes tiene, cómo se actualiza y cuál es su peso real en el mercado actual. La idea es que, aunque no seas ingeniero, puedas entender claramente por qué Android domina el sector y qué implicaciones tiene para usuarios, empresas y desarrolladores.

Qué es el sistema operativo Android y dónde se utiliza

Android es un sistema operativo móvil basado en el núcleo Linux y en software de código abierto, diseñado inicialmente para teléfonos y tablets con pantalla táctil, y extendido después a otros muchos dispositivos. Nació en Android Inc., una pequeña empresa fundada en 2003, que Google compró en 2005 para transformarla en la base de su apuesta por la telefonía móvil.

Hoy en día, Android es el sistema operativo móvil más usado del mundo, con una cuota superior al 70 % a nivel global en 2024 y cifras que superan el 90 % en algunos países. Se utiliza en smartphones, tablets, relojes inteligentes con Wear OS, televisores con Android TV o Google TV, sistemas de infoentretenimiento para coches con Android Auto y Android Automotive, set-top boxes, algunos ordenadores portátiles, netbooks y multitud de dispositivos conectados.

La plataforma se apoya sobre todo en arquitecturas de hardware ARM, aunque también existe soporte para x86 (por ejemplo, a través del proyecto Android-x86 o adaptaciones para televisores). Esta flexibilidad de hardware ha sido una de las claves de su expansión a escala global.

Además del Android “puro” desarrollado por Google, los fabricantes añaden capas de personalización sobre el sistema base, como One UI (Samsung), MIUI/HyperOS (Xiaomi), ColorOS (OPPO) o EMUI (Huawei), entre otras. Paralelamente, la comunidad mantiene ROMs alternativas como LineageOS o GrapheneOS, orientadas a privacidad, rendimiento o soporte prolongado en dispositivos ya abandonados por los fabricantes.

Arquitectura interna del sistema operativo Android

Por debajo de la interfaz que ve el usuario, Android está organizado en varias capas bien diferenciadas que trabajan juntas para ofrecer estabilidad, seguridad y compatibilidad entre dispositivos muy distintos. Esta estructura modular es una de las razones de su éxito.

En la base se encuentra el núcleo Linux, que se encarga de la gestión de memoria, control de procesos, seguridad a bajo nivel, controladores de hardware y comunicaciones de red. Android utiliza Linux como un intermediario entre el hardware del dispositivo (CPU, GPU, módem, sensores, etc.) y las capas superiores del sistema operativo y las apps.

Sobre el kernel se sitúa la Capa de Abstracción de Hardware (HAL), que proporciona una interfaz estándar para que Android pueda comunicarse con el hardware sin depender de los detalles de cada fabricante. Esto permite que el mismo Android funcione sobre móviles muy distintos, siempre que los proveedores suministren los módulos HAL adecuados.

Encima encontramos el conjunto de bibliotecas escritas principalmente en C y C++, que incluyen componentes como SurfaceFlinger (gestión de la interfaz gráfica), SQLite (base de datos ligera integrada), bibliotecas multimedia (para audio y vídeo), OpenGL ES para gráficos 2D y 3D, WebKit (en versiones antiguas) como motor de navegador, el motor gráfico SGL, las bibliotecas de seguridad SSL/TLS, y Bionic, la implementación ligera de la biblioteca estándar de C adaptada a Android.

En la siguiente capa está el runtime de Android. Históricamente, las apps en Java se ejecutaban sobre la máquina virtual Dalvik, que usaba compilación JIT (just in time) y ejecutaba archivos .dex (Dalvik Executable) optimizados para baja memoria. Desde Android 4.4 comenzó la transición a ART (Android Runtime), y a partir de Android 5.0 ART se convirtió en el único entorno de ejecución, con compilación AOT (ahead of time) durante la instalación para mejorar rendimiento y eficiencia energética.

Sobre el runtime se sitúa el framework de aplicaciones de Android, un conjunto de APIs y servicios que permiten a las apps interactuar con el sistema: gestión de ventanas, vistas, notificaciones, servicios en segundo plano, ubicación, conectividad, sensores, etc. Los desarrolladores tienen acceso prácticamente a las mismas APIs que usa el propio sistema, lo que facilita una enorme flexibilidad.

En la capa superior se encuentran las aplicaciones: desde las apps de sistema (teléfono, SMS, reloj, galería, cámara, navegador, contactos, etc.) hasta las aplicaciones de terceros instaladas por el usuario. Cada app se ejecuta en su propio proceso y con su propia instancia del runtime, aislada del resto por motivos de seguridad.

Características principales del sistema operativo Android

El sistema Android incluye una larga lista de funciones pensadas para sacar partido al hardware moderno y a la vez ofrecer a los desarrolladores una plataforma potente y flexible. Muchas de estas capacidades han ido evolucionando versión tras versión.

A nivel de diseño de dispositivo, Android se adapta a múltiples tamaños y resoluciones de pantalla, desde paneles pequeños hasta pantallas QHD o superiores, pasando por tablets y móviles plegables. Gracias a sus bibliotecas gráficas 2D y 3D (basadas en OpenGL ES y, en versiones recientes, Vulkan), la interfaz y los juegos pueden aprovechar aceleración por GPU para ofrecer animaciones fluidas y gráficos avanzados.

Para almacenamiento interno, Android integra SQLite como sistema de base de datos ligera, lo que permite a las apps guardar información estructurada de forma eficiente sin necesidad de instalar motores externos. A esto se suman mecanismos de ficheros, preferencias compartidas y almacenamiento orientado a seguridad con permisos granulares.

En conectividad, Android soporta una enorme variedad de tecnologías: GSM/EDGE, GPRS, UMTS, HSDPA, HSPA+, LTE, 5G, CDMA/EV‑DO, Wi‑Fi, Bluetooth, NFC y, en su momento, WiMAX o iDEN. Esta compatibilidad ha permitido que Android se adapte a redes de prácticamente todos los operadores del mundo.

En el plano de mensajería y notificaciones en la nube, Android incluye soporte nativo para SMS, MMS y servicios de mensajería push a través de Firebase Cloud Messaging (FCM), evolución del antiguo Google Cloud Messaging (GCM), que permite a las apps enviar y recibir notificaciones y datos desde servidores remotos con consumo mínimo de batería.

El navegador web integrado históricamente ha utilizado el motor de renderizado WebKit y el motor JavaScript V8, heredando en buena parte la capacidad de Chrome para manejar páginas complejas, HTML5 y estándares actuales. Las versiones modernas de Android integran directamente componentes de Chrome como WebView para unificar el comportamiento de navegación dentro de las apps.

En cuanto a soporte de lenguajes, la mayoría de apps se han escrito tradicionalmente en Java o Kotlin sobre el SDK de Android, aunque también se pueden desarrollar componentes nativos en C o C++ usando el NDK, o soluciones multiplataforma basadas en frameworks web y motores terceros.

A nivel multimedia, Android es compatible con una amplia gama de formatos de audio, vídeo e imagen: WebM, H.263, H.264/AVC, MPEG‑4 SP, diferentes variantes de AAC y AMR, MP3, Ogg Vorbis, WAV, MIDI, JPEG, PNG, GIF y BMP, entre otros. Para streaming, el sistema soporta RTP/RTSP, reproducción progresiva vía HTML5 y, en versiones pasadas, extensiones como Adobe Flash Player o tecnologías propietarias adaptadas.

En hardware adicional, la plataforma sabe gestionar cámaras (frontal y trasera), sensores de proximidad, luz, acelerómetros, giroscopios, magnetómetros, barómetros, lectores de huellas, GPS, chips de presión, gamepads y otros periféricos. Muchos de estos sensores se integran en APIs de alto nivel (por ejemplo, para pasos, orientación o geolocalización)

El sistema ofrece multitarea real, permitiendo que aplicaciones en segundo plano sigan recibiendo ciclos de CPU bajo control del gestor de energía. Esto posibilita servicios como reproducción de música mientras se usan otras apps, sincronización en segundo plano o seguimiento de ubicación.

En cuanto a interfaces de interacción avanzadas, Android incluye soporte multitáctil nativo para pantallas capacitivas, reconocimiento de voz integrado con el buscador y el asistente, y funciones de accesibilidad como lectura de pantalla, ampliación y control por voz, que mejoran la experiencia para usuarios con necesidades especiales.

Otra función práctica es el tethering o uso del móvil como punto de acceso, tanto por USB como por Wi‑Fi o Bluetooth, disponible oficialmente desde las versiones 2.2 y extendido a prácticamente todos los dispositivos modernos, salvo restricciones puntuales de operadores.

Google Play, ecosistema de aplicaciones y formato APK

Uno de los pilares del éxito de Android es su ecosistema de aplicaciones. Google Play (antes Android Market) es la tienda oficial de apps, juegos, libros, películas y otros contenidos digitales gestionada por Google.

A través de Play Store, los usuarios pueden descargar aplicaciones gratuitas o de pago, valorarlas y actualizarlas de forma centralizada. El catálogo supera ampliamente los dos millones de apps, y Google reparte habitualmente un 70 % del precio de las apps de pago al desarrollador, quedándose con el resto en concepto de comisión.

Para poder usar esta tienda es necesario asociar una cuenta de Google (Gmail) al dispositivo. Desde ese momento se habilita la sincronización de contactos, calendario, Drive, fotos y otros servicios de Google Workspace, además de la posibilidad de comprar contenido mediante tarjeta, PayPal o códigos de saldo.

Las aplicaciones de Android se distribuyen en formato APK (Android Package), un archivo comprimido que contiene el código compilado, recursos gráficos, manifiesto y firmas de seguridad. Estos paquetes pueden instalarse desde la propia Play Store o manualmente (lo que se conoce como “instalar desde orígenes desconocidos”), aunque esta última opción conlleva más riesgos de seguridad.

Además de Google Play, existen tiendas alternativas como Amazon Appstore, Aptoide, F‑Droid o tiendas de fabricantes, lo que amplía la oferta pero también requiere precaución para evitar malware. F‑Droid, por ejemplo, se centra en software libre y de código abierto.

Para reforzar la seguridad del ecosistema, Google incorpora en Android Google Play Protect, un sistema que analiza las apps antes y después de su instalación, revisa comportamientos sospechosos y avisa al usuario si detecta posibles amenazas. Este servicio se actualiza de forma independiente al sistema operativo, aprovechando Google Play Services.

Actualizaciones del sistema operativo Android y Project Treble

El proceso de actualización en Android es uno de los temas más delicados del ecosistema, porque intervienen Google, fabricantes de chips, marcas de móviles y operadores. Cada eslabón puede retrasar o limitar la llegada de nuevas versiones a los usuarios finales.

En la práctica, Cuando Google lanza una nueva versión de Android, primero llega a los dispositivos Pixel y algunos modelos inscritos en programas beta. Después, los fabricantes adaptan el sistema (incluyendo su capa de personalización y drivers) y los operadores, cuando intervienen, validan y liberan las actualizaciones vía OTA.

Para aliviar este problema, Android 8.0 Oreo introdujo Project Treble, una reestructuración interna que separa más claramente el código de bajo nivel de los fabricantes (incluidos los controladores de hardware) de la capa de sistema de Google. Gracias a esta arquitectura modular, en teoría es más fácil y rápido actualizar el sistema sin tener que rehacer toda la adaptación desde cero.

En los dispositivos Pixel, las actualizaciones de Android se descargan en segundo plano y se aplican en la siguiente ocasión que se reinicia el aparato, minimizando las interrupciones. En otros móviles y tablets, lo habitual es que el dispositivo se reinicie durante el proceso de instalación y active la nueva versión al completar la operación.

El usuario puede consultar la versión de Android, el parche de seguridad y el estado del sistema de Google Play desde el menú de Ajustes, normalmente en “Información del teléfono” o “Sistema”. Desde ese mismo apartado se pueden buscar actualizaciones manualmente en caso de no haber recibido la notificación.

Antes de actualizar, se recomienda conectarse a una red Wi‑Fi y tener la batería cargada al menos al 75 %, ya que las descargas pueden ser pesadas y el proceso de instalación es delicado. Si una actualización falla, el sistema suele reintentarla automáticamente en días posteriores.

No todos los dispositivos reciben la misma cantidad de actualizaciones: los modelos más antiguos o de gama baja pueden quedar limitados a una o dos grandes versiones, centrando después el soporte en parches de seguridad o incluso perdiéndolo por completo. En el caso de los Pixel, Google suele comprometerse a varios años de parches y versiones mayores, mientras que otros fabricantes varían bastante sus políticas.

Seguridad, privacidad y desafíos del sistema Android

La seguridad en Android es un tema complejo en el que influyen tanto la arquitectura del sistema como el comportamiento del usuario. El diseño de Android aísla las aplicaciones entre sí, aplica un modelo de permisos y se apoya en Linux para separar procesos, pero al ser una plataforma muy abierta, los riesgos existen.

Los estudios comparativos han mostrado que, a nivel de vulnerabilidades publicadas, Android no siempre es el sistema más expuesto, pero sí suele recibir más ataques prácticos debido a su enorme base de usuarios. Gran parte del malware proviene de apps instaladas desde fuentes no oficiales o repositorios poco fiables.

Google refuerza la seguridad de forma continua mediante actualizaciones de parches, mejoras en Play Protect y controles de permisos más estrictos. En las versiones recientes, por ejemplo, se han introducido permisos de un solo uso para la ubicación, acceso a micrófono y cámara, y paneles de privacidad donde se puede ver qué apps han utilizado recursos sensibles en un periodo de tiempo.

En materia de privacidad, se han descubierto comportamientos que generaron polémica, como el almacenamiento temporal de datos de localización cuando el usuario activa la opción de usar redes inalámbricas para mejorar la precisión, o la recopilación de información por parte de apps y redes publicitarias. Documentos filtrados mostraron que agencias de inteligencia como la NSA y el GCHQ han tratado de explotar estos datos, interceptar búsquedas en Google Maps y obtener información de apps populares.

Todo ello ha impulsado la creación de ROMs centradas en la privacidad y proyectos que limitan la dependencia de servicios de Google. Aun así, tanto Google como otros actores del sector siguen integrando nuevas medidas de protección, cifrado de datos por defecto y sistemas de autenticación biométrica más seguros.

Historia y evolución de Android desde sus orígenes

La historia de Android arranca en 2003 con Android Inc., una startup californiana fundada por Andy Rubin, Rich Miner, Nick Sears y Chris White. Su idea inicial estaba enfocada a sistemas avanzados para cámaras digitales, pero pronto viró hacia los teléfonos móviles al ver el potencial del mercado.

En 2005, Google compró Android Inc., incorporó a sus fundadores como empleados clave y empezó a trabajar en una plataforma móvil abierta basada en Linux que pudiese competir con Symbian, Windows Mobile y, poco después, con el iPhone. La adquisición rondó los 50 millones de dólares y fue el punto de partida de la estrategia móvil de Google.

El 5 de noviembre de 2007 se anunció la creación de la Open Handset Alliance (OHA), un consorcio de fabricantes de hardware, desarrolladores de software y operadores (entre ellos Texas Instruments, Qualcomm, Samsung, Motorola, LG, Intel, T‑Mobile, Vodafone, entre otros) con el objetivo de impulsar estándares abiertos en dispositivos móviles. Ese mismo día se hizo pública la existencia de Android como plataforma.

El primer dispositivo comercial con Android fue el HTC Dream (T‑Mobile G1), lanzado en octubre de 2008. Tenía pantalla táctil y teclado físico deslizante, y sirvió de escaparate para un sistema que, al principio, se manejaba mucho más con botones y trackball que con gestos táctiles puros.

A partir de ahí, Google empezó a colaborar con distintos fabricantes para lanzar la familia Nexus (Nexus One, Nexus S, Galaxy Nexus, Nexus 4, Nexus 5, Nexus 6, Nexus 7, Nexus 9, Nexus 10), dispositivos que solían estrenar las nuevas versiones de Android y ofrecían una experiencia muy cercana a la de referencia, sin apenas personalizaciones.

Con el tiempo, Android pasó de ser una apuesta arriesgada a convertirse en uno de los modelos de negocio más exitosos del sector tecnológico. Su estrategia de código fuente abierto (Android Open Source Project, AOSP) combinada con servicios propietarios de Google (Play Services, Play Store, etc.) ha marcado un camino seguido, adaptado o combatido por otras plataformas.

Versiones de Android: de los postres a los números

Una peculiaridad histórica de Android es que, hasta la versión 9, cada versión llevaba nombre de dulce en orden alfabético: Cupcake, Donut, Eclair, Froyo, Gingerbread, Honeycomb, Ice Cream Sandwich, Jelly Bean, KitKat, Lollipop, Marshmallow, Nougat, Oreo y Pie, entre otros. A partir de Android 10, Google decidió simplificar y usar solo números públicamente, aunque internamente siguiera usando nombres en clave.

Las versiones iniciales (Android 1.0 y 1.1) establecieron las bases: navegador web, integración con Gmail, Maps, YouTube, cliente de correo, SMS, contactos y un primitivo Android Market. Pero fue con Android 1.5 Cupcake cuando se introdujo el teclado en pantalla y funciones como subir vídeos a YouTube directamente.

Android 2.0/2.1 Eclair trajo la navegación GPS paso a paso y la sincronización avanzada de cuentas, mientras que Froyo (2.2) mejoró el rendimiento y añadió soporte de Adobe Flash. Gingerbread (2.3) refinó la interfaz y el consumo energético. Honeycomb (3.x), en 2011, fue una rama centrada casi en exclusiva en tablets, con una interfaz adaptada a grandes pantallas.

Android 4.0 Ice Cream Sandwich unificó teléfonos y tablets en una sola línea de desarrollo y renovó profundamente el diseño. KitKat (4.4) siguió optimizando la experiencia, reduciendo requisitos de hardware para que el sistema funcionase mejor en dispositivos con menos memoria y mejorando la integración de Google Now y los comandos de voz.

Con Lollipop (5.0/5.1), Google introdujo Material Design, un nuevo lenguaje de diseño visual más limpio, colorido y coherente. Marshmallow (6.0) se centró en permisos granulares y la función Doze para ahorrar batería. Nougat (7.x) añadió pantalla dividida para multitarea y mejoras importantes en notificaciones.

Android 8.0 Oreo supuso un gran salto interno con Project Treble, la arquitectura modular para facilitar las actualizaciones, y con Android Go para dispositivos con menos de 1 GB de RAM. Además, incorporó funciones como Picture‑in‑Picture y canales de notificación avanzados.

Android 9 Pie se enfocó en la inteligencia artificial para optimizar el uso de batería, brillo y apps frecuentes, además de introducir Digital Wellbeing, un conjunto de herramientas para ayudar a controlar el tiempo de uso del móvil y desconectar.

Android 10 marcó el abandono de los nombres de postre de cara al público y añadió modo oscuro a nivel de sistema, navegación por gestos más refinada y controles de privacidad más estrictos, junto con mejoras en seguridad.

Android 11 continuó la línea de reforzar la privacidad, con permisos de ubicación “solo esta vez”, mejoras en la gestión de conversaciones y burbujas de chat, y mejor integración con dispositivos conectados y 5G. También se avanzó con Project Mainline, ampliando los módulos del sistema actualizables a través de Google Play.

Android 12 introdujo el rediseño “Material You”, capaz de adaptar colores de la interfaz en función del fondo de pantalla, además de un Panel de Privacidad más claro, nuevas animaciones, un panel flotante de juegos y funciones como App Pairs o el uso del móvil como llave digital del coche en modelos compatibles.

Android 13 profundizó en la personalización, con temas más ricos, iconos de apps que pueden adaptarse a la paleta de colores del sistema, ajustes de idioma por aplicación y un control de permisos todavía más fino, por ejemplo para acceso a notificaciones o tipos concretos de archivos multimedia.

Android 14, lanzado en 2023, ha pulido la base existente con mejoras en rendimiento, autonomía y seguridad, nuevas opciones de accesibilidad, controles de bloqueo de instalación desde orígenes inseguros y más integración con dispositivos del hogar inteligente y wearables. También se han introducido optimizaciones para dispositivos plegables y formatos de pantalla poco convencionales.

Cuota de mercado, fragmentación y dispositivos compatibles

El dominio de Android en el mercado móvil es abrumador, pero no está exento de problemas. Según datos recientes, Android ronda el 70 % de cuota global frente a aproximadamente un 29 % de iOS. En países como India la cuota de Android supera el 95 %, mientras que en mercados como Estados Unidos o Canadá, iOS tiene mayoría.

Este éxito ha traído consigo lo que se conoce como fragmentación: la coexistencia de muchas versiones diferentes de Android, con niveles de parche de seguridad y capas de personalización distintas según fabricante, modelo y operador. Esto provoca que algunos usuarios disfruten de las últimas novedades mientras otros se quedan atascados en versiones antiguas.

En abril de 2025, las cifras estimadas mostraban que Android 14 lideraba con más de un tercio de los dispositivos, seguido de Android 13, 12 y 11. Aun así, seguían existiendo móviles con Android 10, 9 Pie, 8 Oreo e incluso Lollipop, además de un cajón de sastre de “otros” donde caben versiones todavía más antiguas.

Además de la diversidad de versiones, el ecosistema Android abarca miles de modelos de smartphones y tablets de decenas de fabricantes, junto con televisores, relojes, altavoces inteligentes y sistemas para coche. Los fabricantes chinos representan un porcentaje muy elevado de la base instalada, junto a gigantes como Samsung, que sigue siendo uno de los mayores vendedores de dispositivos Android.

Esta variedad es una ventaja para el consumidor (hay móviles Android para casi cualquier bolsillo y necesidad), pero complica el trabajo de los desarrolladores, que deben asegurarse de que sus apps funcionan razonablemente bien en un abanico enorme de configuraciones y tamaños de pantalla.

Desarrollo de aplicaciones Android: herramientas y comunidad

La creación de apps para Android se apoya en un ecosistema de herramientas muy maduro, pensado tanto para desarrolladores novatos como para equipos profesionales. Google ofrece gratuitamente el SDK (Software Development Kit) y el entorno de desarrollo oficial Android Studio.

Android Studio incluye emuladores de dispositivos, herramientas de depuración, perfiles de rendimiento y asistentes visuales para diseñar interfaces. Inicialmente el desarrollo se hacía sobre Eclipse con el plugin ADT (Android Development Tools), pero la comunidad y Google migraron progresivamente a Android Studio, basado en IntelliJ IDEA.

Las apps se programan habitualmente en Kotlin o Java, aunque el NDK permite escribir partes críticas en C/C++ para mejorar rendimiento o reutilizar librerías existentes. También existen herramientas visuales orientadas a principiantes y frameworks multiplataforma que permiten compartir código con otras plataformas.

La comunidad de Android es enorme: hay innumerables foros, repositorios de código, proyectos de ROMs y bibliotecas abiertas que cualquier desarrollador puede estudiar o adaptar. El propio proyecto AOSP mantiene abierto el código fuente de gran parte del sistema, así como un bug tracker donde se pueden reportar errores y seguir incidencias.

Todo esto, sumado al alcance del ecosistema y a la facilidad para publicar en Google Play, ha convertido a Android en una plataforma clave para emprendedores, empresas de software y proyectos de investigación, que pueden llegar a millones de usuarios con una sola aplicación bien construida.

Visto de forma global, Android es mucho más que “el sistema del móvil de turno”: es una plataforma abierta, masiva y en constante evolución, que combina un núcleo Linux, capas de abstracción de hardware, un potente framework de aplicaciones, un ecosistema descomunal de apps y dispositivos, y una historia marcada tanto por la innovación como por desafíos de seguridad, privacidad y fragmentación. Entender cómo funciona por dentro, qué versiones existen, cómo se actualiza y qué papel juega en el mercado ayuda a valorar mejor qué ofrece cada dispositivo Android, qué riesgos asume el usuario y qué oportunidades se abren para quienes quieren desarrollar servicios o aplicaciones sobre él.

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