- Ubuntu necesita raíz (/) y, en UEFI, una ESP FAT32; /home y swap son recomendables.
- Separar /home protege tus datos y facilita reinstalaciones; dimensiona swap según RAM e hibernación.
- Para cifrado y dual boot, usa ESP compartida, /boot sin cifrar por distro y raíces cifradas.

Si te preguntas qué particiones necesita Ubuntu, no estás solo: a muchos nos sonaba a “dividir tartas” la primera vez que oímos hablar de particionar discos. La buena noticia es que no es magia y, con unas cuantas ideas claras, puedes dejar tu equipo listo para actualizar, reinstalar y convivir con otros sistemas sin perder tus datos.
Además de explicar lo imprescindible para que Ubuntu arranque, aquí vas a ver esquemas recomendados, tamaños orientativos, cuándo separar /home, qué hacer con la swap, diferencias entre BIOS y UEFI, y cómo crear cada partición en el instalador actual. También resolvemos dudas típicas (como por qué a veces no ves una ESP) y te damos claves para montar un arranque dual cifrado con Fedora.
Qué particiones necesita Ubuntu para arrancar
Para que Ubuntu funcione hacen falta dos piezas según el modo de arranque de tu equipo: siempre necesitarás la raíz (/), y si tu firmware usa UEFI, también una partición del sistema EFI. La raíz es el corazón del sistema; si no separas nada más, ahí se guardará todo (sistema, configuraciones y tus archivos).
En equipos UEFI, la partición imprescindible es /boot/efi, también llamada ESP (EFI System Partition). Suele ir al principio del disco, en FAT32, y con tamaño típico entre 300 y 512 MB (muchos instaladores de Ubuntu crean ~300 MB y otros 512 MB). Ahí residen los archivos de arranque necesarios para que el firmware cargue el gestor (GRUB) y el kernel. No la borres ni la toques a la ligera porque podrías tener que recuperar GRUB o incluso perder el arranque de otros sistemas.
Si tu equipo arranca en modo “Legacy” o BIOS tradicional con tabla de particiones MBR, no hay ESP: en ese caso GRUB se instala en el MBR y el sistema arranca sin necesidad de /boot/efi. En discos con GPT y BIOS, GRUB necesita un pequeño hueco especial bios_grub de ~1 MiB para alojar core.img. Esto explica ciertos esquemas con esa minipartición que verás más abajo.
/home, /swap y otras piezas muy recomendables
Separar /home del resto es de lo que más compensa a medio plazo. Es donde viven tus carpetas personales y sus configuraciones. Ventaja clave: si reinstalas, puedes formatear la raíz y mantener /home intacta; al volver a instalar tus programas, sus ajustes reaparecerán como los tenías. Puede que el instalador te muestre algún aviso si intenta reinstalar paquetes ya presentes, pero tus datos y preferencias seguirán ahí.
Rendimiento: si tienes un SSD y un disco mecánico, procura que /home también esté en el SSD. Ponerla en un HDD “porque son solo documentos” parece lógico, pero se nota mucha diferencia en apertura de apps, miniaturas y máquinas virtuales. Si necesitas mucho espacio para música/vídeo, guarda esas bibliotecas en el HDD y crea symlinks hacia las carpetas de tu usuario; para lectura de multimedia el impacto es menor.
La swap (intercambio) es un área del disco que el kernel usa como “respiro” cuando falta RAM y también para hibernar (guardar la RAM en disco). Con equipos antiguos (1-2 GB de RAM) la swap era crítica; hoy con 8-16 GB se usa menos, pero sigue siendo útil si editas vídeo, trabajas con datos grandes o quieres hibernar. Sobre el tamaño, hay debate: se ha dicho “el doble de la RAM”, otros recomiendan “igual que la RAM”, y si necesitas hibernar reserva, como mínimo, una swap equivalente a tu RAM física. Ubuntu puede crear swap como partición o como archivo dentro de la raíz; algunas guías advierten que el archivo swap podría ser más lento en ciertas situaciones, aunque es perfectamente válido para la mayoría.
Sobre cuánto dar a la raíz, Ubuntu puede instalarse en 20 GB si no vas a llenar el sistema de paquetes. Como margen, muchos recomiendan 40-50 GB (más si usas muchos snaps o flatpaks, que ocupan más). Con /home separada, lo pesado va fuera de / y te será más fácil mantener el sistema ligero. Si te atrae Btrfs para subvolúmenes y snapshots, Ubuntu sigue usando Ext4 por defecto, pero Btrfs está ganando terreno en el ecosistema Linux; para compartir datos con Windows usa NTFS o exFAT.
Ejemplo práctico: esquema recomendado en un disco de 500 GB
Imaginemos un disco SATA de 500 GB. Un esquema clásico, sólido y pensado para durabilidad y seguridad frente a reinstalaciones quedaría así:
- /boot (primaria, Ext4): 1 GB.
- swap (área de intercambio): tamaño equivalente o hasta el doble de tu RAM según uso e hibernación.
- / (raíz, Ext4): 50 GB.
- /home (Ext4): el resto, ~465 GB.
Separar /home te ahorra disgustos en actualizaciones grandes o si pruebas otras versiones. /boot con 1 GB añade margen para varios kernels e inicialramfs sin agobios. Ajusta la swap a tus hábitos: si no hibernas y tienes 16 GB de RAM, una swap de 4-8 GB suele bastar; si vas justo de RAM o renderizas, da más aire.
Cómo crear las particiones en el instalador
En instaladores clásicos (ej. 14.04) y en los actuales (24.04) el camino es similar: entra con el Live USB, elige Instalar y cuando aparezca la pregunta sobre el tipo de instalación, marca Más opciones o Instalación manual. Esto abre el particionador.
Si el disco tiene datos antiguos, pulsa Nueva tabla de particiones y confirma; esto borra todo lo previo. Después selecciona espacio libre y pulsa el botón de “+” para crear cada partición. Ejemplo paso a paso para el esquema anterior:
- /boot: 1024 MB, Primaria, Ext4, Punto de montaje “/boot”.
- swap: tamaño según RAM, Lógica o Primaria, “Usar como” Área de intercambio (sin punto de montaje).
- /: 51200 MB, Lógica o Primaria, Ext4, Punto de montaje “/”.
- /home: el resto del disco, Ext4, Punto de montaje “/home”.
En 24.04, al señalar el dispositivo de arranque en la parte inferior, el asistente puede reservar un pequeño espacio (~1 MiB) al inicio si lo necesita. Repasa bien los cambios antes de aplicar: el botón Revertir permite deshacer y ajustar tamaños y puntos de montaje sin escribir nada aún.
Muy importante: elige el dispositivo para instalar el cargador de arranque (GRUB). Por defecto suele ser /dev/sda, /dev/nvme0n1, etc. Si otro sistema debe “mandar”, hay escenarios avanzados donde instalarías GRUB en la partición de arranque de ese sistema (por ejemplo, /dev/sda5), pero lo habitual y más simple es instalar GRUB en el disco, no en una partición.
Aclarando dudas típicas vista en GParted
¿Por qué en algunos Ubuntu no aparece una partición EFI? Si instalaste Ubuntu 18.04 en un equipo configurado en modo BIOS/Legacy con MBR, no se crea ESP; GRUB ocupa el MBR y el arranque funciona sin /boot/efi. Por eso tu esquema #1 muestra solo una ext4 raíz ocupando todo el disco y nada más.
¿Qué es ese /dev/sda1 de 1 MiB marcado como bios_grub en el esquema #3 con LVM y cifrado? Es una partición especial cuando usas GPT en modo BIOS: GRUB necesita un hueco para su core.img y lo reserva ahí. No se monta, no lleva sistema de archivos, y es normal verla junto a una ESP y una /boot separada si cifras la raíz.
Entonces, ¿qué particiones “necesitas realmente”? Mínimo: / y, si arrancas en UEFI, /boot/efi. Recomendable: /home separada y swap. La partición /boot aparte es útil si cifras la raíz (porque GRUB necesita leer el kernel y la imagen initramfs sin cifrar) y en algunas configuraciones con múltiples kernels.
¿Y si quieres dual boot cifrado Ubuntu + Fedora? Un esquema robusto sería:
- ESP compartida (FAT32, 300-512 MB, /boot/efi) para ambos.
- swap compartida si no hibernas entre sistemas; si quieres hibernación, mejor swap separada por distro para evitar conflictos.
- /boot sin cifrar para cada distro (250-1000 MB ext4 por sistema) si sus raíces van cifradas.
- Raíces cifradas: dos contenedores LUKS (uno Ubuntu, otro Fedora) cada uno con su volumen lógico para “/” y, si quieres, otro para “/home”. Alternativa avanzada: un único LUKS con LVM y volúmenes lógicos separados para cada raíz.
Precauciones: ambos instalarán archivos en la ESP, así que vigila que no sobreescriban entradas del otro; Fedora tiende a usar shim y entradas separadas, lo cual conviene. Actualiza GRUB en el sistema “principal” al final si quieres que gestione el menú. Y si mantienes una swap común, evita hibernar en un sistema y arrancar el otro para no corromper el estado.
Sistemas de archivos: lo que necesitas saber
Linux maneja varios formatos. Los clásicos de Windows, FAT12/16/32 y NTFS, sirven para compatibilidad y datos compartidos; NTFS es el estándar de Windows actual. En Linux, Ext4 es el rey por defecto en Ubuntu: es un sistema con journaling (registro) que mejora la resiliencia. Ext3 fue el predecesor con diario y Ext2, sin diario, ya es histórico. XFS (muy usado en Red Hat) rinde bien en ficheros grandes; JFS de IBM y ReiserFS han caído en desuso. También está Btrfs, con subvolúmenes y snapshots, cada vez más presente en otras distros.
Conclusión rápida: para el sistema, Ext4; para datos que quieras abrir también en Windows, NTFS o exFAT. Si te hace ojitos Btrfs por snapshots, valora si tu flujo de trabajo encaja, pero Ubuntu sigue recomendando Ext4 como opción segura.
Directorios clave del sistema: mapa mental
En Linux todo cuelga de la raíz (/). Algunas carpetas importantes que verás tras instalar:
- /bin: binarios esenciales para usuarios y sistema.
- /sbin: utilidades críticas de administración del sistema.
- /boot: kernel, initramfs y datos de GRUB; imprescindible para arrancar.
- /dev: dispositivos expuestos como ficheros especiales.
- /etc: configuraciones del sistema (equivalente al “panel de control”).
- /home: directorios personales de los usuarios.
- /lib y /lib64: bibliotecas del sistema y módulos del kernel.
- /media y /mnt: puntos de montaje para unidades extraíbles o temporales.
- /opt: software adicional de terceros.
- /proc: pseudo sistema de archivos con información de procesos y kernel.
- /root: $HOME del usuario administrador root (ojo, no confundir con “/”).
- /srv: datos servidos por servicios (por ejemplo, web).
- /sys: sysfs, información del hardware expuesta por el kernel.
- /tmp: ficheros temporales (se limpian periódicamente).
- /usr: binarios, librerías y recursos compartidos no críticos del sistema.
- /var: datos “variables” como logs, colas de correo, cache, spool de impresión.
- /lost+found: recuperaciones tras errores del sistema de archivos.
- /initrd y /net, /misc: directorios usados en contextos específicos; no los borres.
Esta organización explica por qué separar /home o incluso /var en servidores puede dar ventajas: si una partición se llena o se corrompe, el resto puede sobrevivir mejor gracias al aislamiento (además del journaling de Ext4).
Esquemas alternativos y tamaños orientativos (nivel avanzado)
Hay quien prefiere dividir aún más para controlar crecimientos o por requisitos concretos. Un esquema “granular” típico sugiere algo así como /usr (≥20 GB), /var (≈2 GB), /lib (≈5 GB), /boot (≈250 MB), /opt (0.5-5 GB), /etc (≈250 MB), /sbin/bin/dev (≈250 MB cada uno), /srv (≈100 MB), /tmp alineado con la swap, y puntos de montaje mínimos para /mnt y /media. /home se lleva el resto o va en un segundo disco.
¿Compensa para escritorio? Normalmente no: Ext4 con journaling ha reducido mucho el beneficio de microdividir, y redimensionar después no es trivial. Este enfoque tiene sentido en entornos servidor (por ejemplo, aislar /var para evitar que los logs llenen la raíz) o cuando conoces bien tus cargas. Para la mayoría, con /, /home y swap basta.
Consejos rápidos y utilidades
Con la herramienta Discos de GNOME puedes ver y editar particiones, comprobar si una partición es de arranque y revisar opciones. Selecciona el volumen, abre la rueda dentada y revisa sus propiedades y banderas (en UEFI verás “boot, esp” en la ESP). Es útil para validar que el instalador dejó todo como esperabas.
Recuerda: en discos GPT y BIOS necesitarás esa partición bios_grub de ~1 MiB sin formatear para GRUB. En UEFI, la ESP en FAT32 es obligatoria. Si vas a usar LVM o cifrado, el instalador moderno simplifica el proceso, pero configurar LVM a mano y layouts complejos puede sobrepasar lo “intermedio”. Si te animas con LVM, ganarás flexibilidad para crecer/reducir volúmenes con menos dolor.
Por último, si vienes de Windows y te gusta la idea de “C: para el sistema y D:/E: para datos”, en Linux se consigue separando /home (y opcionalmente un volumen adicional de datos). Así, podrás formatear la raíz cuando lo necesites sin tocar tus ficheros personales.
Un buen particionado no es una ciencia exacta, pero sí una estrategia: define raíz y EFI según tu firmware, separa /home para cuidar tus datos, dimensiona la swap con cabeza (y pensando en hibernación) y usa Ext4 salvo que tengas motivos claros para otra cosa. Con el instalador en modo manual y estas pautas, tendrás un Ubuntu más seguro ante actualizaciones, listo para dual boot y con margen para crecer sin sobresaltos.

