- OpenAI pasó de ser una organización sin ánimo de lucro a una estructura híbrida de empresa de beneficio público para financiar el desarrollo de IA avanzada.
- La plataforma ha lanzado modelos clave como GPT-4, GPT-4o y Sora, además de APIs y herramientas como ChatGPT y Playground.
- La compañía ha vivido fuertes cambios internos y en su consejo, con salidas y regresos de figuras como Sam Altman y Greg Brockman.
- OpenAI refuerza su foco en seguridad, colaboración con gobiernos y proyectos de investigación para mitigar los riesgos de la IA general.
La plataforma OpenAI se ha convertido en uno de los pilares de la inteligencia artificial moderna, pero detrás de ChatGPT, GPT-4o, Sora y el resto de herramientas hay una historia bastante intensa de cambios, decisiones empresariales y avances técnicos. En este artículo vamos a recorrer de forma detallada qué es OpenAI, cómo se ha estructurado como organización, qué ha lanzado al mercado y cómo ha evolucionado su relación con gobiernos, empresas e inversores.
A lo largo de los últimos años, OpenAI ha pasado de ser una organización sin ánimo de lucro algo idealista a una compañía de referencia en IA generativa, con productos masivos, acuerdos millonarios y un papel central en el debate sobre la seguridad y el impacto social de la IA. Verás también de dónde sale la idea de las “ganancias limitadas”, en qué consiste su nueva estructura de empresa de beneficio público y qué lugar ocupan modelos como GPT-4o o el generador de vídeo Sora en todo este entramado.
Origen de OpenAI y primeros pasos
OpenAI nació en 2015 como una organización sin fines de lucro con una misión muy concreta: lograr que la llamada inteligencia artificial general (IAG o AGI) se desarrolle de manera segura y que sus beneficios lleguen a toda la humanidad. Entre las personas que impulsaron el proyecto se encontraban figuras muy conocidas como Elon Musk, Sam Altman, Ilya Sutskever, Greg Brockman y otros expertos relevantes del campo de la IA.
Desde el principio, el enfoque de OpenAI combinó un punto idealista con una fuerte ambición técnica. La idea era investigar IA puntera, pero evitando que ese conocimiento quedara encerrado en unas pocas grandes empresas. Con el tiempo, esta tensión entre misión abierta y realidad económica ha marcado muchos de sus movimientos estratégicos.
En su fase inicial, OpenAI se centró en investigación de vanguardia y en construir una base técnica amplia. Muy pronto empezó a lanzar proyectos experimentales que iban más allá de los clásicos papers, intentando llevar sus avances a entornos más prácticos y medibles.
Uno de los primeros hitos fue Universe, una plataforma de software pensada para evaluar y entrenar inteligencia artificial general a través de una enorme variedad de juegos, páginas web y aplicaciones interactivas. La idea era que los agentes de IA pudieran aprender habilidades generales enfrentándose a entornos muy diferentes, no solo a tareas aisladas y perfectamente definidas.
Saltos mediáticos: Dota 2, GPT-1 y la llegada de GPT-2
El gran salto al foco mediático llegó en 2017, durante The International, el famoso torneo profesional de Dota 2. Allí, un bot de OpenAI entrenado mediante técnicas de aprendizaje automático jugó y venció en una demostración al profesional Dendi. No era simplemente un truco de exhibición: el sistema había aprendido jugando contra sí mismo durante unas dos semanas en tiempo real.
Greg Brockman, director de tecnología por aquel entonces, explicó que este bot era una prueba de que se podían entrenar sistemas capaces de gestionar tareas extremadamente complejas. Lo presentaba como un paso hacia software que, en un futuro, pudiera enfrentarse a desafíos de gran responsabilidad, como por ejemplo desempeñar funciones de un profesional sanitario o cirujano, salvando las distancias obvias.
En 2018, OpenAI presentó GPT-1, un modelo de lenguaje con 117 millones de parámetros. Aunque comparado con los modelos actuales pueda parecer pequeño, en su momento era un paso importante hacia arquitecturas generativas capaces de entender y producir texto de forma coherente. Ese mismo año, para seguir entrenando sus agentes de Dota 2 a gran escala, OpenAI alquiló 128.000 CPU y 256 GPU a Google durante varias semanas, una muestra clara del volumen de cómputo que ya requerían sus proyectos.
En febrero de 2019, llegó GPT-2, un modelo mucho más potente que GPT-1. OpenAI decidió inicialmente no publicarlo por completo por preocupación ante un posible mal uso, sobre todo relacionado con desinformación, spam masivo y generación de contenido engañoso. Esta decisión abrió un debate internacional sobre hasta qué punto los modelos avanzados de IA debían abrirse al público.
Poco después, en marzo de 2019, Sam Altman dejó su puesto en Y Combinator para centrarse al 100 % en OpenAI, asumiendo de forma definitiva el cargo de CEO. A partir de ahí, la organización empezó a girar con más fuerza hacia una combinación de investigación puntera y productos listos para el mercado.
De la investigación a la API y los primeros productos masivos
En junio de 2020 se supo que la empresa había desarrollado una API unificada para servir como base de todos sus desarrollos de texto en cualquier idioma. Esta API permitía que terceros integraran capacidades de lenguaje natural en sus aplicaciones sin tener que entrenar modelos propios desde cero.
En mayo de 2020, el New York Times llevó a cabo una experiencia en la que periodistas humanos se enfrentaban al software de IA de OpenAI para medir la calidad de sus textos informativos. Los resultados mostraron que la IA era capaz de generar redacciones periodísticas bastante sólidas, lo que encendió aún más el debate sobre el futuro del trabajo en los medios y la automatización de contenidos.
El 18 de noviembre de 2021, OpenAI abrió al público Playground, una aplicación accesible a través de la web y conectada al servicio de API. Hasta ese momento, era necesario entrar en lista de espera. Playground permitía a los usuarios interactuar por texto con los modelos de OpenAI, recibiendo respuestas detalladas y adaptadas a instrucciones muy específicas. Fue, en la práctica, el paso previo a lo que más tarde sería la experiencia de ChatGPT.
En noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT al gran público (consulta una guía sobre el uso de ChatGPT). Se trata de un sistema de chat basado en modelos de lenguaje que se popularizó de forma masiva en muy poco tiempo. Entre otras cosas, ChatGPT puede generar código CSS para páginas web, proponer ideas para proyectos de casi cualquier tipo o crear guiones para vídeos de YouTube o TikTok a partir de unas pocas indicaciones.
El 1 de marzo de 2023, se presentó la API de ChatGPT, que permitió a desarrolladores externos integrar la tecnología de conversación en sus propias herramientas y servicios. Esto consolidó a la plataforma OpenAI como un backend de IA generativa para todo tipo de productos, desde chatbots de atención al cliente hasta asistentes internos de empresas.
Cambios en la dirección y tensiones internas
Paralelamente a la expansión de sus productos, OpenAI vivió una serie de cambios internos de alto impacto. El 3 de marzo de 2023, Reid Hoffman decidió abandonar el consejo de administración para evitar posibles conflictos de interés entre su papel en OpenAI y sus inversiones en compañías de tecnología de IA a través de Greylock Partners, además de su rol como cofundador de Inflection AI. Hoffman se mantuvo, eso sí, en el consejo de Microsoft, uno de los principales inversores de OpenAI.
El 14 de marzo de 2023 llegó otro hito clave: el lanzamiento de GPT-4, disponible tanto mediante API (con lista de espera inicial) como dentro de la suscripción ChatGPT Plus. GPT-4 elevó sustancialmente el nivel de calidad de las respuestas en múltiples idiomas, impulsando aún más la adopción de la plataforma.
Sin embargo, a finales de 2023 se produjo una de las crisis de gobernanza más sonadas del sector. El 17 de noviembre de 2023, Sam Altman fue destituido como CEO por el consejo de administración alegando una pérdida de confianza, y Mira Murati, entonces directora de tecnología, pasó a ser CEO interina. Greg Brockman, presidente de OpenAI, fue removido de la junta, y poco después anunció su salida de la empresa, compartiendo detalles sobre lo sucedido en redes sociales.
Apenas un día después, el 18 de noviembre de 2023, salieron a la luz negociaciones para el posible regreso de Altman al cargo de consejero delegado, presionadas en parte por inversores como Microsoft y Thrive Capital, que mostraron su desacuerdo con la destitución. El propio Altman se mostró dispuesto a volver, aunque también dio a entender que valoraba crear una nueva compañía y arrastrar talento de OpenAI en caso de que las conversaciones no llegaran a buen puerto.
El 19 de noviembre de 2023 se informó de que las negociaciones para el retorno de Altman habían fracasado y Mira Murati fue sustituida como CEO interina por Emmett Shear. No obstante, la situación siguió evolucionando y, el 29 de noviembre de 2023, Sam Altman regresó oficialmente como CEO de OpenAI. Se anunció, además, un nuevo consejo inicial con Bret Taylor como presidente, acompañado por Larry Summers y Adam D’Angelo. Mira Murati volvió a su puesto de CTO y Greg Brockman regresó como presidente. Esta ida y vuelta en pocas semanas dejó claro el peso de los grandes inversores y la importancia estratégica de OpenAI en el ecosistema tecnológico.
Salidas relevantes y nuevos nombramientos
En 2024 y 2025, OpenAI siguió moviéndose en un entorno de cambios tanto técnicos como organizativos. El 14 de mayo de 2024, Ilya Sutskever, uno de los cofundadores y figura clave en el área de investigación, anunció su salida de la compañía. Su puesto pasó a ocuparlo Jakub Pachocki, que asumió las responsabilidades de liderazgo técnico en una etapa en la que la seguridad de la IA y la escalabilidad son prioridades críticas.
El 1 de junio de 2024 se comunicó que el exdirector de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), el general Paul Nakasone, se incorporaba al consejo de administración de OpenAI. El objetivo declarado era reforzar la protección de la empresa frente a actores maliciosos cada vez más sofisticados, algo especialmente relevante cuando se trata de modelos de gran impacto social y potencialmente aprovechables con fines ilícitos.
En agosto de 2024 se marcharon dos de los fundadores restantes, entre ellos Greg Brockman, su presidente. Estas salidas pusieron de manifiesto que la evolución de OpenAI hacia un papel cada vez más corporativo y regulado había generado tensiones internas y distintas visiones sobre el rumbo que debía tomar la organización.
Modelos avanzados: Sora y GPT-4o
El 15 de febrero de 2024, OpenAI presentó Sora, un modelo capaz de generar vídeos de aspecto realista a partir de instrucciones de texto. Sora puede producir vídeos de hasta un minuto, manteniendo una alta calidad visual y respetando con bastante precisión las indicaciones del usuario. Técnicamente, se basa en un modelo de difusión combinado con una arquitectura de transformadores, lo que le permite ir generando el vídeo a partir de pequeños fragmentos de datos y del conocimiento adquirido en el entrenamiento con otros productos.
El 13 de mayo de 2024, OpenAI anunció su modelo multimodal GPT-4o, cuyo nombre proviene de “GPT-4” y “omni”. Esto refleja su capacidad para trabajar con múltiples modalidades de entrada y salida: texto, audio e imágenes. Es el primer modelo de la compañía que integra de forma nativa estas modalidades en un único sistema, aunque la propia OpenAI indica que aún están “rascando la superficie” de todo lo que el modelo puede hacer y de sus limitaciones.
GPT-4o puede, por ejemplo, interpretar una imagen, responder oralmente, mantener una conversación fluida y generar contenido visual o textual de manera integrada. Aun así, la empresa reconoce riesgos como la posibilidad de que el modelo ofrezca información inexacta, reproduzca sesgos presentes en los datos de entrenamiento o sea vulnerable a intentos de abuso para usos fraudulentos o dañinos.
En marzo de 2025, OpenAI activó la capacidad de generación de imágenes con GPT-4o dentro de la interfaz de ChatGPT. Gracias a esta función, los usuarios pueden crear un abanico muy amplio de imágenes: desde escenas fotorrealistas hasta ilustraciones estilizadas, iconografía o diagramas. Una de las tendencias que surgió rápidamente fue el intento de recrear el estilo visual del Studio Ghibli, transformando fotos personales en ilustraciones con ese aire característico.
Esta integración de texto, imagen y, en algunos casos, audio, sitúa a la plataforma OpenAI como un entorno “todo en uno” para la creación de contenido generativo, con la ventaja de estar accesible a través de una interfaz de chat relativamente sencilla.
Evolución de la estructura legal y modelo de negocio
Más allá de los modelos y las APIs, uno de los aspectos más singulares de OpenAI ha sido su estructura legal híbrida. El 11 de marzo de 2019 presentó OpenAI LP, definida como una entidad de “ganancias limitadas” o capped-profit. La razón principal era poder recaudar mucho más capital y ofrecer salarios competitivos sin renunciar a su misión fundacional de que la AGI beneficie a toda la humanidad.
Según la propia explicación de OpenAI, ninguna forma jurídica existente encajaba del todo con lo que querían: mantener una misión de interés público, pero a la vez atraer inversión privada a gran escala. De ahí surgió OpenAI LP, descrita como una mezcla entre compañía con ánimo de lucro y organización sin fines de lucro, donde los rendimientos económicos para los inversores están limitados por diseño.
Con el tiempo, la estructura volvió a evolucionar. En 2025, OpenAI completó una reorganización corporativa para transformarse en una public benefit corporation (PBC), una forma de empresa de beneficio público que, en teoría, permite equilibrar objetivos comerciales con fines sociales más amplios. La organización sin ánimo de lucro original pasó a llamarse OpenAI Foundation y mantiene el control de la nueva entidad con ánimo de lucro, denominada OpenAI Group PBC.
Dentro de este acuerdo de reestructuración, Microsoft, que ya era inversor histórico de OpenAI, obtuvo aproximadamente un 27 % de participación en OpenAI Group PBC. La fundación sin ánimo de lucro retuvo cerca del 26 %, mientras que el porcentaje restante quedó en manos de otros inversores y empleados. De este modo se consolidó una alianza estratégica en la que Microsoft se convierte en socio clave sin tomar el control absoluto, mientras que la fundación conserva una influencia significativa sobre las grandes decisiones.
Este modelo legal y de gobernanza se ha presentado como una forma de garantizar que los incentivos financieros no desplacen completamente los objetivos de seguridad y beneficio social, aunque en la práctica sigue generando debate sobre si el equilibrio es suficiente, especialmente a la vista de los conflictos internos que han ido saliendo a la luz en los últimos años.
Iniciativas con gobiernos y seguridad en IA
En paralelo a los productos comerciales, OpenAI ha ido desplegando iniciativas específicas dirigidas al sector público y a la investigación en seguridad de la IA. En 2025, la organización lanzó OpenAI for Government, un programa que ofrece sus herramientas de inteligencia artificial a organismos gubernamentales de Estados Unidos. El objetivo declarado es mejorar la eficiencia administrativa, automatizar ciertas tareas repetitivas y explorar nuevas formas de prestación de servicios públicos apoyados en IA.
La rama sin fines de lucro también ha canalizado recursos hacia proyectos de investigación centrados en seguridad y ética. En 2024 (dato hecho público en 2025), OpenAI destinó alrededor de 7,5 millones de dólares a diferentes iniciativas centradas en la seguridad de la IA, la mitigación de riesgos y el análisis ético de los sistemas avanzados. Este tipo de financiación pretende reforzar la credibilidad de la organización como actor responsable en un campo con un potencial de impacto enorme.
Otro movimiento significativo fue el nombramiento del Chief Product Officer de OpenAI, Kevin Weil, como teniente coronel del ejército de Estados Unidos para colaborar a tiempo parcial con el Detachment 201. Este rol consultivo apunta a un grado cada vez mayor de interacción entre la tecnología de OpenAI y el ámbito militar, algo que inevitablemente despierta debates sobre el uso de estas herramientas en defensa y seguridad.
Sumado al fichaje de Paul Nakasone para el consejo de administración, se ve con claridad que OpenAI está reforzando su posición en el espacio donde convergen gobierno, ciberseguridad, defensa y regulación tecnológica, con el objetivo declarado de proteger sus sistemas frente a abusos y ataques sofisticados.
Otros proyectos relacionados y ecosistema
En torno a OpenAI se ha ido configurando un ecosistema de proyectos y organizaciones con objetivos en parte similares o complementarios. Aparecen nombres como Anthropic, una compañía centrada en seguridad y alineamiento de modelos de IA; el Instituto de Investigación sobre Inteligencia de Máquinas; o iniciativas de robótica de código libre que exploran cómo integrar modelos avanzados en sistemas físicos.
También están productos directamente ligados a OpenAI, como OpenAI Five (el equipo de agentes que jugó a Dota 2 de forma cooperativa), o OpenAI Codex, el modelo especializado en generación de código que sirvió de base para herramientas como GitHub Copilot. En el entorno de algunos fundadores y exintegrantes también encontramos proyectos como Worldcoin, orientado a la identidad digital y los sistemas económicos basados en criptografía avanzada.
Todo esto se complementa con la presencia de OpenAI en repositorios abiertos y recursos multimedia, incluidos materiales alojados en plataformas como Wikimedia Commons, donde pueden encontrarse recursos sobre OpenAI reutilizables en distintos contextos educativos y divulgativos.
De esta forma, la plataforma OpenAI no actúa aislada, sino que funciona como un nodo central en un entramado de iniciativas, empresas y proyectos de investigación que, en conjunto, están marcando el rumbo del desarrollo de la inteligencia artificial de propósito general.
A día de hoy, la plataforma OpenAI combina una historia corporativa llena de giros, una estructura legal poco convencional, acuerdos estratégicos con gigantes tecnológicos y gobiernos, y una familia creciente de modelos como GPT-4, GPT-4o o Sora que se integran en todo tipo de aplicaciones. Entender su evolución, desde la organización sin ánimo de lucro de 2015 hasta la actual empresa de beneficio público con alianzas globales, permite hacerse una idea mucho más clara de por qué tiene tanto peso en el panorama de la IA y de qué factores pueden marcar su futuro en los próximos años.

