Información completa de la marca Samsung

Última actualización: febrero 23, 2026
  • Samsung pasó de pequeño comercio en 1938 a conglomerado global líder en electrónica, construcción y biotecnología.
  • Samsung Electronics es el motor del grupo, domina móviles, televisores, semiconductores y pantallas a nivel mundial.
  • El grupo combina fuerte inversión en I+D y propiedad intelectual con una estructura diversificada en finanzas y servicios.
  • Su trayectoria incluye grandes innovaciones y también polémicas legales, laborales y de competencia en varios países.

Información de la marca Samsung

Si hoy preguntas por una gran marca de tecnología, casi todo el mundo te hablará de Samsung como uno de los gigantes mundiales. De fabricar fideos y vender pescado seco en un pequeño negocio familiar en Corea, ha pasado a liderar mercados como el de los móviles, televisores, semiconductores o pantallas de última generación. Su historia es larga, llena de aciertos, tropiezos, escándalos y también de innovaciones que han cambiado la forma en la que usamos la tecnología en el día a día.

A lo largo de las últimas décadas, el grupo ha pasado de ser un conglomerado industrial clásico o chaebol coreano a convertirse en un referente global de electrónica de consumo, construcción, biotecnología, servicios financieros e incluso parques de atracciones o clubes deportivos. Este artículo repasa con detalle la evolución de la marca Samsung, su estructura empresarial, sus productos estrella, sus sombras más polémicas y la visión con la que intenta mantenerse en lo más alto del mercado tecnológico.

Orígenes del grupo Samsung y primeros negocios

La historia del grupo arranca el 1 de marzo de 1938, cuando Lee Byung-chul fundó en Daegu una pequeña compañía comercial llamada Samsung Sanghoe, cuyo nombre significa “tres estrellas” en coreano. En esos primeros años, en plena ocupación japonesa de Corea, el negocio se centraba en la exportación de productos perecederos como pescado seco y frutas hacia Manchukuo. Nada que ver con la electrónica, pero ahí se sembraron las bases del conglomerado.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Corea recuperó su independencia y la empresa aprovechó el nuevo contexto para diversificar. Lee Byung-chul amplió la actividad al procesamiento de alimentos y la fabricación de textiles, entrando así en sectores industriales básicos. Esta apuesta fue clave para acompañar el proceso de reconstrucción económica del país y reforzar la posición de Samsung como socio importante del nuevo Estado surcoreano.

En 1948, el fundador se asoció con el empresario Cho Hong-jai para crear la filial Samsung Moolsan, embrión de la actual Samsung C&T, dedicada al comercio y la construcción a gran escala. Aunque la colaboración empezó fuerte, las discrepancias entre ambos acabaron provocando su ruptura: en 1951 se fija la fundación oficial de Samsung tal y como se conoce hoy dentro del grupo de Lee, mientras que Cho acabó levantando tiempo después su propio conglomerado, Hyosung.

La guerra de Corea obligó a Lee a huir de Seúl y refugiarse en Busan, donde puso en marcha la refinería de azúcar Cheil Jedang. La presencia militar estadounidense en el sur le permitió reactivar operaciones y firmar contratos relevantes. Terminada la contienda, Samsung se convirtió en uno de los actores empresariales clave gracias a grandes obras públicas bajo el gobierno de Syngman Rhee, que facilitaron su expansión y acceso a financiación.

Con la llegada al poder de Park Chung-hee en 1961, Corea del Sur apostó claramente por un modelo de desarrollo apoyado en grandes conglomerados familiares, los famosos chaebol. En ese esquema, Samsung se consolidó como uno de los pilares del sector privado surcoreano. El Gobierno ofrecía créditos blandos y ayudas a cambio de que los grupos se orientaran a sectores considerados estratégicos para la industrialización del país, lo que empujó a Samsung a diversificarse aún más.

De conglomerado industrial a potencia tecnológica

A partir de los años sesenta, la compañía empezó a extender sus tentáculos más allá de alimentación y textiles. En 1963 se metió de lleno en el sector asegurador, y en 1969 dio un paso decisivo al entrar en el mundo de los componentes electrónicos, lo que sería el inicio de su gran transformación tecnológica. El 1 de noviembre de ese año se fundó en Suwon la filial Samsung Electronics, inicialmente Samsung Electric Industries, para producir aparatos electrónicos domésticos.

Gracias a una alianza con la japonesa NEC Corporation, Samsung comenzó a fabricar televisores, calculadoras, frigoríficos, aires acondicionados y lavavajillas. Su primera gran oleada de éxito llegó con los televisores en blanco y negro: ya hacia 1981 había producido más de 10 millones de unidades, consolidando su papel como gran fabricante local. Desde bien pronto, su apuesta fue exportar estos aparatos, no solo venderlos en el mercado doméstico.

En paralelo, el grupo siguió ampliando su huella industrial pesada. En 1974 nacieron dos piezas fundamentales: Samsung Heavy Industries, que con el tiempo se convertiría en una de las mayores constructoras navales del mundo, y Samsung Petrochemical, más tarde integrada en Hanwha Total, dedicada a la industria petroquímica y química pesada. Estas ramas ayudaron a situar a Samsung como el tercer chaebol del país en volumen de negocio, solo por detrás de Hyundai y Daewoo.

La década de 1970 también marcó el aterrizaje de Samsung en los semiconductores. Ese mismo 1974, el grupo adquirió Korea Semiconductor, una de las primeras firmas surcoreanas especializadas en chips de memoria y circuitos integrados. Esa compra fue el germen de una de las divisiones más rentables del conglomerado, que con el paso del tiempo dominaría el mercado mundial de memorias DRAM y NAND.

En 1980, la compañía se adentró en el campo de las telecomunicaciones al adquirir Korea Telecommunications, dedicada a intercambiadores electrónicos. A finales de los años settenta y principios de los ochenta se vivió una expansión vertiginosa en negocios de alta tecnología: se crearon divisiones específicas para semiconductores y electrónica, y en 1978 incluso se fundó una rama aeroespacial. En 1985 llegó Samsung Data Systems, ahora Samsung SDS, para dar servicio a la creciente demanda de soluciones de sistemas y TI en empresas.

Crecimiento de Samsung Electronics y salto global

Samsung Electronics, fundada en 1969 en Daegu, pasó de ser una subsidiaria enfocada a electrodomésticos a transformarse en la joya de la corona del grupo y en el motor de su internacionalización. En 1988 se fusionó con Samsung Semiconductor & Communications, lo que concentró capacidades en una única compañía tecnológica integrada y mucho más potente.

Un hito clave se produjo en febrero de 1983, cuando Lee Byung-chul anunció en Tokio la entrada decidida de Samsung en el negocio de la DRAM, la memoria de acceso aleatorio dinámico. Esta declaración, conocida como la “declaración de Tokio”, marcó un antes y un después: solo un año más tarde, Samsung se convertía en la tercera empresa del mundo en desarrollar un chip de memoria DRAM de 64 kb, acompañando a líderes estadounidenses y japoneses. Ese fue el inicio de un camino que ha llevado a la compañía a la vanguardia global en memorias.

Durante los años noventa, Samsung Electronics ya era una de las mayores empresas de Corea, pero fue especialmente tras la crisis financiera asiática de 1997 cuando su peso se disparó. Mientras muchos competidores tecnológicos sufrían graves problemas de liquidez, la empresa había realizado previamente reformas internas y había vendido filiales menos rentables, lo que le permitió capear la tormenta y salir reforzada. Tras la reestructuración de otros gigantes como Hyundai y Daewoo, Samsung emergió como la mayor compañía de Corea del Sur.

Luego llegarían años de grandes cifras: entre 2000 y 2003, la corporación declaró beneficios netos superiores al 5% durante cuatro ejercicios seguidos, algo notable teniendo en cuenta que 16 de los 30 principales conglomerados del país quebraron durante aquella etapa. En 2009, Samsung superó a Siemens y Hewlett-Packard en la lista de grandes empresas tecnológicas por ingresos, y su división de semiconductores se consolidó como principal fabricante mundial de chips de memoria.

En 2012, la compañía reportó ingresos de más de 140.650 millones de euros y un beneficio neto de 16.650 millones de euros. En ese momento ya era la marca número uno global en televisores de pantalla plana, chips de memoria y, poco después, en teléfonos móviles. Ese liderazgo se reforzó cuando, en 2005, superó a Sony por primera vez como la marca de electrónica de consumo más valiosa según Interbrand, y en 2007 su división de móviles rebasó a Motorola para convertirse en el segundo fabricante mundial, solo detrás de Nokia.

Para impulsar su imagen internacional, Samsung invirtió con fuerza en marketing y patrocinio deportivo. En 1996 diseñó un plan para asociar su marca a grandes eventos deportivos globales, logrando ser patrocinador oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 1998. Desde entonces, su nombre se ha vinculado de forma habitual con olimpiadas, mundiales y otras competiciones de primer nivel.

La revolución móvil: Galaxy y liderazgo en smartphones

La verdadera explosión de popularidad de Samsung entre los consumidores llegó con la telefonía móvil. En los años noventa ya había lanzado terminales como el Anycall (1993), pero fue la serie Samsung Galaxy, estrenada en 2010 con el Galaxy S, la que catapultó a la marca a lo más alto. Estos smartphones Android se convirtieron en el producto estrella de la empresa, liderando en muchos casos las listas de móviles más vendidos del mundo. La interfaz de sus móviles evolucionó con el tiempo hasta consolidarse en One UI, que también forma parte de la experiencia de marca.

Dentro del universo Galaxy, la familia S representa la gama alta. Cada año Samsung introduce varios modelos: uno base, una versión con pantalla más grande (por ejemplo, Galaxy S24+) y otro más avanzado, con mejor cámara y lápiz óptico integrado, como el Galaxy S24 Ultra. Estos móviles concentran las tecnologías más punteras en cámaras, pantallas AMOLED, rendimiento y funciones de AI de la marca.

El grueso de ventas, sin embargo, viene muchas veces de las gamas medias. Ahí destacan los Galaxy A, que ofrecen un equilibrio muy competitivo entre precio, prestaciones y diseño, y los Galaxy M, con un enfoque algo más básico en general pero muy atractivos en relación calidad-precio. Estas series han sido clave para que Samsung domine el mercado Android a nivel mundial, alcanzando cifras superiores al 60% de cuota dentro del ecosistema Android en determinados momentos.

En 2012, la empresa se convirtió oficialmente en el mayor fabricante mundial de teléfonos móviles superando a Nokia, que había mantenido el trono desde 1998. Y en 2011 ya había adelantado a Apple en volumen de smartphones vendidos, aunque la pelea entre ambos sigue siendo muy ajustada año a año. Desde 2012, Samsung se mantiene de forma constante en los puestos de cabeza con aproximadamente una cuarta parte del mercado global de móviles, con pequeñas oscilaciones según el ejercicio.

La apuesta por la innovación también se ha visto en el segmento de los plegables. En 2019, la compañía fue la primera de las grandes marcas en lanzar un móvil plegable de impacto, el Galaxy Fold original. Esa gama se ha dividido después en dos familias: Galaxy Z Fold, con formato tipo libro y pantalla interior similar a una tablet compacta, y Galaxy Z Flip, con formato tipo concha, que se dobla para ocupar la mitad de espacio. Los modelos más recientes, Galaxy Z Fold 6 y Galaxy Z Flip 6, se sitúan como referentes en este nicho de mercado, aunque su precio de salida es elevado y se dirige a un público más entusiasta.

Más allá del móvil: televisores, pantallas, chips y otros productos

Aunque muchas personas identifican a Samsung casi solo con los móviles, la realidad es que el grupo es un auténtico todoterreno en electrónica de consumo y componentes. Desde 2006 es el mayor fabricante mundial de televisores y ha ido marcando el paso con tecnologías como LCD, LED, QLED y, más recientemente, MicroLED y OLED.

En el mercado de TV, la marca ha mantenido su posición de líder mundial durante 18 años consecutivos, y también es número uno desde hace 15 años en señalización digital para entornos profesionales. Sus televisores inteligentes y monitores para gaming, como la línea Odyssey, figuran entre los más vendidos y mejor valorados, especialmente en gamas medias y altas.

En el terreno de las memorias, Samsung ha desarrollado la LPDDR5X DRAM más rápida del sector, con una velocidad de 10,7 Gbps, pensada para aplicaciones de inteligencia artificial y dispositivos de alto rendimiento. También ha sido pionera en la producción de memorias V-NAND de novena generación y en el lanzamiento de módulos GDDR7 de 24 GB dirigidos a la nueva ola de aplicaciones basadas en AI y gráficos avanzados.

La división de semiconductores, integrada en la unidad DS (Device Solutions), fabrica DRAM, NAND flash, procesadores móviles (AP) y otros componentes críticos. Estas piezas no solo se usan en productos propios de Samsung; la compañía también es proveedor clave de baterías, sensores de imagen, módulos de cámara y pantallas para empresas como Apple, Sony, HTC o Nokia, entre otros fabricantes.

Además de móviles y televisores, Samsung comercializa en numerosos países, incluida España, una amplia gama de tablets Galaxy Tab (S y A), relojes inteligentes Galaxy Watch, auriculares Galaxy Buds y ordenadores portátiles. En el ámbito doméstico, su catálogo abarca frigoríficos, hornos, microondas, lavadoras, lavavajillas, aspiradoras, aires acondicionados y purificadores de aire, muchos de ellos integrados en ecosistemas conectados.

Estructura del grupo Samsung y principales divisiones

El conglomerado Samsung está formado por más de 80 empresas entre filiales, subsidiarias y participaciones. Aunque Samsung Electronics es la marca más visible, el grupo tiene presencia en tecnología, finanzas, construcción, biotecnología, servicios, educación y deporte. Se calcula que la actividad conjunta de sus compañías equivale a cerca del 20% del PIB de Corea del Sur, lo que da una idea de su peso económico.

En el área tecnológica, la empresa principal es Samsung Electronics, orientada a electrónica de consumo, telefonía móvil y componentes. Junto a ella, aparecen filiales como Samsung SDI (baterías eléctricas), Samsung Electro-Mechanics (componentes pasivos, semiconductores, módulos de control), Samsung SDS (servicios de TI), Samsung Display (monitores y paneles) y Samsung Corning Advanced, especializada en tecnología OLED y materiales avanzados para pantallas.

En el sector financiero, el grupo cuenta con Samsung Life Insurance (seguros de vida), Samsung Fire & Marine Insurance (seguros no vida y reaseguros), Samsung Card (tarjetas de crédito), Samsung Securities (servicios financieros y de inversión), Samsung Asset Management (gestión de activos), Samsung Venture Investment (capital riesgo) y Allat, orientada a plataformas de pago electrónico. Estas compañías facilitan la financiación interna y fortalecen el entramado económico del chaebol.

La rama de industria pesada y construcción se apoya en Samsung Heavy Industries (construcción naval, maquinaria industrial, parques eólicos), Samsung C&T (construcción civil, comercio internacional, moda y resorts) y Samsung Engineering (proyectos de ingeniería). Samsung C&T, además, ha participado en la construcción de algunos de los rascacielos más emblemáticos de Asia y Oriente Medio, como la Torre 2 de las Torres Petronas, el Taipei 101 o el Burj Khalifa en Dubái.

En biotecnología y salud, destacan Samsung Biologics (biofarmacia), Samsung Bioepis (farmacéutica, especialmente biosimilares) y Samsung Medison (equipos médicos). Completan la parte de servicios empresas como Cheil Worldwide (publicidad y marketing), Everland (parques de atracciones), S-1 Corporation (seguridad privada), SERI (think tank e instituto de investigación), Shilla (hoteles) y Samsung Welstory (distribución de alimentos). Todas estas piezas conforman un ecosistema de negocios muy diversificado pero coordinado bajo la marca Samsung.

El grupo también está vinculado a instituciones educativas y sanitarias, como el Centro Médico Samsung, un gran hospital universitario, y posee secciones deportivas (Samsung Sports) que engloban clubes de béisbol (Samsung Lions), fútbol (Suwon Samsung Bluewings), baloncesto masculino y femenino, voleibol y equipos de deportes electrónicos bajo la enseña Samsung Galaxy.

Empresas asociadas, escisiones y antiguos miembros del grupo

A lo largo de su historia, Samsung ha mantenido participaciones en empresas de otros sectores o ha escindido divisiones que hoy son conglomerados propios. Entre sus participaciones significativas se encuentran Renault Samsung Motors (19,9% en automoción), DGB Financial Group (banca), Pantech (telefonía móvil), Rambus (tecnologías de memoria RDRAM), Seagate (discos duros), Sungjin Geotec (extracción de petróleo) y Wacom (electrónica de consumo especializada en tabletas gráficas).

En cuanto a áreas que ya no pertenecen al grupo pero que formaron parte del imperio de Lee Byung-chul, destacan varios casos importantes. CJ Group, originado en 1953 como la refinería de azúcar Cheil Jedang, se ha transformado con el tiempo en un conglomerado volcado en alimentación, restauración, entretenimiento, farmacéutica y medios. Se separó oficialmente de Samsung en 1993, aunque conserva la huella de su origen compartido.

JoongAng Media es otro ejemplo: controla el diario JoongAng Ilbo, el canal de televisión JTBC y diversas revistas. Sus raíces se remontan al antiguo canal TBC, nacionalizado durante la dictadura de Chun Doo-hwan. Samsung retuvo este negocio mediático hasta 1999, cuando finalmente se desvinculó para reducir la concentración de poder del grupo. Algo similar ocurrió con Hansol, centrada en fabricación de papel y biotecnología, que se hizo independiente en 1991 después de haber sido fundada en 1965.

Shinsegae, por su parte, es hoy un potente grupo de grandes almacenes y centros comerciales. Aunque la marca moderna se estableció en 1963, desciende de la primera tienda departamental de Corea, inaugurada en 1930 y adquirida por Lee quince años más tarde. Desde 1991 ya no forma parte de Samsung, pero gestiona grandes complejos comerciales como Centum City en Busan, considerado el mayor gran almacén del mundo.

Todo este proceso de escisiones en los años ochenta y noventa, reforzado tras la muerte de Lee Byung-chul en 1987 y el ascenso de su hijo Lee Kun-hee, acabó en una división del conglomerado inicial en cuatro grandes grupos familiares: Samsung, CJ, Shinsegae y Hansol. De esa partición, Samsung retuvo las divisiones más rentables: electrónica, construcciones y astilleros, lo que explica en parte su poder actual.

Innovación, propiedad intelectual y posicionamiento de marca

Uno de los grandes motores del crecimiento reciente de Samsung ha sido su inversión masiva en I+D y en la protección de su propiedad intelectual. En 2013, consultoras como Booz & Co. y Boston Consulting Group reconocieron a Samsung como la segunda empresa más innovadora del planeta, solo por detrás del Grupo Volkswagen, tras incrementar en torno a un 15% su presupuesto de investigación, desarrollo e innovación.

En el terreno de marcas, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) situó al grupo Samsung en 2023 en el puesto 27 del ranking mundial según el número de solicitudes de marca presentadas en el Sistema de Madrid, con 35 registros internacionales ese año. Además, en 2023 y 2024 se colocó en segunda posición mundial en solicitudes de patentes PCT (Tratado de Cooperación en materia de Patentes), con 4.640 solicitudes en el último año analizado.

En el ámbito más específico de diseños industriales, la misma OMPI, a través de la Reseña anual del Sistema de La Haya de 2025, clasificó a Samsung Electronics en el sexto lugar mundial por solicitudes de registro de dibujos y modelos, con 426 solicitudes realizadas durante 2024. El año anterior había ocupado la primera posición con 544, lo que muestra su estrategia continuada de protección de diseño.

Todo este músculo innovador y de registro ha contribuido a que Samsung figure entre las cinco marcas globales más valiosas durante varios años seguidos, superando la barrera de los 100.800 millones de dólares en valor de marca. Rankings de firmas como Interbrand, Business Week, BrandFinance o Millward Brown han ido reflejando ese avance, situándola entre las compañías de electrónica mejor posicionadas y de mayor crecimiento en valor de marca en las últimas décadas.

La compañía también ha reforzado su imagen mediante la presencia en grandes eventos. Un ejemplo reciente es su participación en la ceremonia de apertura de los Juegos de París 2024, donde desempeñó un papel importante instalando smartphones Galaxy S24 Ultra como parte de la puesta en escena tecnológica. Estos gestos, sumados a campañas de marketing global y acuerdos de patrocinio, han consolidado la identidad de la marca como referente de tecnología avanzada y cercana al usuario.

Ética corporativa, visión empresarial y formación interna

Samsung se esfuerza públicamente por presentarse como una empresa con una gestión ética sólida. La compañía asegura que se compromete a cumplir rigurosamente las leyes y regulaciones locales, además de aplicar un código de conducta global para todos sus empleados. Para ellos, la ética es una herramienta crucial para adaptarse a los cambios del entorno empresarial internacional y, al mismo tiempo, ganar la confianza de clientes, accionistas, empleados, socios y comunidades.

La visión corporativa de Samsung pasa por ser una empresa líder mundial que valora a las personas y a la sociedad. De acuerdo con su filosofía empresarial, sus valores centrales son: empleados, excelencia, cambio, integridad y prosperidad compartida. Sobre este marco se articulan cinco principios de negocio: obedecer las leyes y estándares éticos; mantener una cultura organizativa limpia; respetar a clientes, accionistas y trabajadores; proteger el medioambiente, la seguridad y la salud; y actuar como ciudadano corporativo responsable.

Para apoyar esta visión, Samsung ha apostado también por transformar la formación interna y de sus partners. Un ejemplo destacado es la adopción de la plataforma de aprendizaje Cornerstone como plataforma de formación integrada a nivel global. Antes de implantarla, la empresa carecía de un sistema unificado: cada división gestionaba la certificación por su cuenta, los datos estaban en silos y era complicado analizar de forma integral la capacitación de socios y empleados.

Con Cornerstone, la multinacional ha logrado vincular la formación B2B con su portal de ventas (por ejemplo, SFDC), integrar certificaciones de producto, formación social, seminarios virtuales y gestión del historial de cursos. Esto ha permitido, entre otras cosas, aumentar un 15% la tasa de finalización de cursos de partners y ahorrar cientos de millones de wones en costes operativos. Además, la satisfacción de los usuarios se sitúa de forma constante por encima de 4,5 sobre 5.

Los planes a futuro pasan por extender aún más esta plataforma hacia el campo y hacia clientes finales B2C, reforzando la Samsung Business Academy y ampliando los programas de certificación y contenidos multilingües. La meta es seguir reduciendo costes, mejorar la visibilidad global de la formación y afianzar la relación con partners grandes, medianos y pequeños mediante una experiencia de aprendizaje más coherente y accesible.

Controversias, pleitos y críticas a la marca

A pesar de su imagen de gigante innovador, Samsung no se libra de polémicas y problemas legales. En 2007, un abogado del grupo denunció la existencia de fondos reservados destinados supuestamente a sobornos y manipulación de pruebas en Corea del Sur. La presión llevó al presidente Roh Moo-hyun a abrir una comisión de investigación, a pesar de sus reticencias iniciales. Finalmente se probó la existencia de un fondo oculto con más de 4.600 millones de dólares distribuidos en numerosas cuentas bancarias.

A raíz de ese escándalo, el entonces presidente del grupo, Lee Kun-hee, presentó su dimisión y en julio de 2008 fue condenado por evasión fiscal, evitando la prisión gracias al pago de unos 45 millones de dólares como compensación previa al juicio. Poco después, el siguiente presidente surcoreano, Lee Myung-bak, le concedió el indulto, hecho que años más tarde se vería envuelto también en otra investigación por presunto soborno desde el entorno de Samsung.

En el terreno de la competencia, la compañía se ha visto inmersa en larga y compleja batalla judicial con Apple por patentes relacionadas con teléfonos inteligentes y tablets. En 2011, Apple demandó a Samsung por copiar aspectos del diseño del iPhone y el iPad, como el gesto de deslizar para desbloquear o ciertas funciones de autocorrección. Samsung respondió con contrademandas, acusando a Apple de utilizar tecnologías de su propiedad. Durante años, ambos se enfrentaron en más de 50 países, con la intervención de autoridades como la Comisión Internacional de Comercio de EE. UU. o la Dirección General de Competencia de la UE.

En 2012, un tribunal de California falló a favor de Apple y condenó a Samsung Electronics a pagar unos 450 millones de dólares, sentencia ratificada en 2016, si bien no se prohibió la venta de sus dispositivos. En 2014, las dos compañías llegaron a un acuerdo para cerrar sus disputas en otros territorios, pero el caso dejó una huella importante en la percepción pública de la guerra de patentes en el sector tecnológico.

La marca también ha afrontado crisis de producto, como la retirada del mercado del Galaxy Note 7 en 2016 por baterías defectuosas que provocaban riesgos de incendio, un golpe duro para su reputación. A ello hay que sumar casos como las multas impuestas por EE. UU. y la UE a Samsung y otros fabricantes de chips entre 1999 y 2002 por colusión en la fijación de precios, o por coordinar precios de pantallas LCD, donde la compañía llegó a recibir inmunidad parcial en Europa por colaborar en la investigación.

En el ámbito laboral, la justicia brasileña demandó a Samsung en 2013 por las condiciones de trabajo en sus fábricas del país. Se denunciaban jornadas de hasta 15 horas, ausencia de asientos en la cadena de montaje, falta de descansos y vacaciones, y situaciones de acoso. Las autoridades brasileñas señalaban cifras tan llamativas como 65 segundos para montar un televisor y apenas 6 segundos para empaquetar un teléfono móvil.

En Europa, organizaciones como Halte à l’obsolescence programmée y empresas de reparación como Murfy han criticado lo que consideran “intencionalidad de la irreparabilidad” en algunos electrodomésticos de la marca. Por ejemplo, mencionan que la vida útil media de ciertas lavadoras Samsung se situaba en torno a 3,8 años, con recambios caros y de difícil acceso, lo que dificultaría su reparación y fomentaría el reemplazo por nuevos productos. También han señalado problemas en determinadas series de televisores con tarjetas electrónicas defectuosas.

Más recientemente, en 2023, Samsung se vio en el centro de la polémica en México por la decisión de inhabilitar dispositivos adquiridos a través del llamado “mercado gris”, es decir, por canales no oficiales. La compañía empezó a enviar notificaciones avisando a usuarios de que sus móviles quedarían bloqueados por completo. Asociaciones como la Red en Defensa de los Derechos Digitales denunciaron que esta práctica violaba derechos del consumidor recogidos en la NOM-184-SCFI-2018.

La presión llevó al Instituto Federal de Telecomunicaciones y a la Procuraduría Federal del Consumidor a exigir el fin de los bloqueos. El 20 de octubre de 2023, Samsung anunció que detendría los bloqueos y participaría en un grupo de trabajo para combatir el mercado gris mediante otros mecanismos menos agresivos para el usuario final.

Samsung hoy: peso global, usos cotidianos y futuro

En la actualidad, Samsung Electronics Co., Ltd. es una multinacional con sede en la República de Corea que fabrica productos de electrónica móvil y de consumo, además de semiconductores y paneles de visualización. Fundada formalmente en 1969 en el ámbito electrónico, cuenta ahora con plantas de ensamblaje y operaciones comerciales en 74 países, alrededor de 124.000 empleados en Corea y unos 290.000 en todo el mundo.

La compañía opera mediante dos grandes divisiones: DX (Device Experience), que abarca los negocios de electrónica de consumo como televisores, monitores, frigoríficos, lavadoras, aires acondicionados, smartphones, sistemas de red y ordenadores; y DS (Device Solutions), que se encarga de productos semiconductores de vanguardia como DRAM, NAND flash y procesadores móviles. A estas se suma Samsung Display Corporation, especializada en paneles OLED pequeños y medianos, y filiales como Harman, orientada a soluciones de audio y conectividad para automoción.

En mercados como el español, la marca es una de las referencias absolutas. En 2023, Samsung fue la segunda marca en ventas de móviles en España, con cerca del 30% de cuota, y sigue siendo una de las primeras opciones para quienes buscan televisores, monitores, wearables o electrodomésticos conectados. A escala mundial, aunque Apple le arrebató por poco el liderazgo en móviles en 2023, Samsung continúa en la parte más alta de la tabla desde 2010.

En lo cotidiano, la presencia de Samsung se nota en funciones y servicios muy concretos. Aspectos como la manera de hacer una captura de pantalla en un móvil Galaxy (combinando botón de encendido y bajar volumen, o mediante gestos de la mano), la organización de canales de TV en sus televisores, o las opciones de compartir datos móviles mediante Mobile Hotspot, forman parte de la experiencia de usuario que la marca ha ido puliendo capa a capa. Todo ello se complementa con Samsung Account, una cuenta única que da acceso a tiendas de apps, servicios en la nube, copias de seguridad, localización de dispositivos perdidos y ventajas promocionales, así como la protección de identidad en dispositivos Samsung.

A nivel estratégico, Samsung sigue reforzando sus inversiones en campos como la biotecnología, la biofarmacia, la inteligencia artificial, los relojes inteligentes y las soluciones para hogares conectados. Ha anunciado incrementos de inversión a diez años vista en áreas de futuro y ha establecido centros de I+D de primer nivel, incluyendo un nuevo cuartel general en Silicon Valley. En monitores de gaming, teléfonos plegables y televisores premium, la marca se ha consolidado como un jugador clave con productos que marcan tendencia.

La historia de Samsung es, en definitiva, la de una empresa que ha pasado de vender pescado seco a convertirse en un coloso tecnológico capaz de influir en la economía entera de su país y en la forma de vivir de cientos de millones de personas. Entre planes de expansión, apuestas fuertes por la innovación y no pocas polémicas por el camino, la marca se mantiene como una de las más observadas del mundo, tanto por quienes buscan información de la marca Samsung para comprar un producto como por quienes la analizan como caso de estudio en escuelas de negocio y foros internacionales.

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